Una vida ligada a Chuquicamata: la historia de Natalia Alcayaga

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Natalia es chuquicamatina. Creció ligada a una comunidad que todavía recuerda con cariño y a una actividad minera que también estuvo presente dentro de su propia familia: su padre trabajó durante más de 30 años en Codelco y desarrolló su trayectoria en Chuquicamata.

Esa historia familiar terminó encontrándose también con su propio camino profesional. Hoy Natalia suma 18 años en Codelco, prácticamente todos desarrollados en la División Chuquicamata y vinculados al desafío de proteger a las personas.

Una trayectoria construida en Chuquicamata

Su carrera comenzó en la Gerencia de Seguridad y Salud Ocupacional, específicamente en la unidad de empresas contratistas. Posteriormente fue acercándose directamente a distintas áreas operativas, acumulando experiencias en procesos en las gerencias de Refinería, Extracción Lixiviación y Concentradora, donde se mantuvo en los últimos 10 años en esas áreas de trabajo.

Ese recorrido le permitió conocer diferentes realidades de la División y comprender la operación desde una perspectiva transversal, siempre teniendo como elemento común la seguridad de quienes trabajan diariamente en ella.

Después de años concentrada principalmente en esta materia, Natalia asumió un nuevo desafío en la Dirección de Salud Ocupacional, desempeñándose actualmente como supervisora de Salud Ocupacional e Higiene Industrial.

El cambio también representa una evolución dentro de su propia trayectoria: pasar de una mirada fuertemente vinculada a la seguridad operacional a profundizar en la prevención de enfermedades profesionales y en las condiciones que acompañan a los trabajadores durante toda su vida laboral.

El desafío de terminar una vida laboral sanos

Natalia resume buena parte de su actual misión en una idea sencilla, pero profunda: que una persona pueda ingresar a trabajar y, después de años de trayectoria, regresar a su hogar sana y sin una enfermedad profesional.

Desde la Dirección de Salud Ocupacional se trabaja actualmente en diferentes iniciativas relacionadas con higiene industrial, nuevos proyectos, exigencias legales y protocolos nacionales. Entre ellos se encuentra la implementación de materias relacionadas con los Trastornos Musculoesqueléticos Relacionados al Trabajo (TMERT).

El objetivo es avanzar en la identificación y mitigación de aquellas condiciones que puedan afectar la salud de los trabajadores, acompañando todo su ciclo laboral.

Producción y salud deben ir de la mano

La continuidad y los resultados operacionales son fundamentales para Chuquicamata, pero deben desarrollarse junto con condiciones adecuadas para las personas. Después de años trabajando principalmente en seguridad, este nuevo desafío le permite profundizar precisamente en esa dimensión.

Una historia que también se construye en familia

Fuera del ámbito laboral, Natalia es madre de dos hijas: Nathalie, de 30 años, profesional y actualmente radicada en La Serena; y Antonella, de 16 años.

La maternidad llegó temprano a su vida. Fue madre joven y recuerda aquella etapa como uno de los grandes desafíos que marcaron su crecimiento personal: mientras avanzaba en su propio camino, también fue creciendo junto a su hija mayor.

Hoy continúa viviendo en Calama, ciudad estrechamente vinculada con su historia familiar, profesional y personal.

A ello se suma otro elemento que forma parte de su identidad: Natalia pertenece a la etnia diaguita, una dimensión de sus raíces que se incorpora a una historia marcada por el territorio, la familia y su profundo vínculo con el norte.

El valor de sentirse acompañada por el sindicato

Su relación con el Sindicato de Profesionales también se extiende prácticamente durante toda su trayectoria como supervisora.

Aunque señala que no ha debido enfrentar situaciones laborales complejas que requirieran directamente la intervención de la organización, sí reconoce en el Sindicato un espacio al cual sabe que puede recurrir cuando necesita orientación.

Natalia recuerda, por ejemplo, el apoyo recibido tras el fallecimiento de su madre hace aproximadamente un año. Frente a dudas sobre trámites y procedimientos administrativos, encontró en dirigentes sindicales orientación para saber cómo proceder y con quién comunicarse.

Actividades que unen

Natalia también valora especialmente las actividades que permiten encontrarse fuera del espacio estrictamente laboral.

Fiestas, tocatas, actividades culturales, celebraciones, convenios y diferentes instancias impulsadas por el Sindicato adquieren, desde su perspectiva, una importancia especial para quienes han decidido desarrollar su vida en Calama.

Su historia reúne así distintas dimensiones que han acompañado el desarrollo de Chuquicamata durante décadas: familia minera, identidad territorial, experiencia profesional y compromiso con el cuidado de las personas.

Después de 18 años en esta empresa, Natalia comienza ahora una nueva etapa desde la salud ocupacional. Un desafío que mantiene intacto el principio que ha acompañado buena parte de su carrera: que detrás de cada proceso, cada meta y cada resultado operacional hay personas cuya salud debe ser protegida.

Porque producir es fundamental. Pero hacerlo cuidando a quienes hacen posible esa producción también forma parte del futuro de Chuquicamata.

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